Todos conocemos a alguien que ha padecido un infarto al corazón, o por lo menos nos hemos enterado de algún conocido o pariente lejano que le ha tocado enfrentarse a una situación similar. El Infarto, hay que decirlo, es algo que da mucho miedo. Por eso es importante estar bien informado y saber exactamente contra qué nos estamos enfrentando.
El infarto del corazón, también conocido como infarto agudo de miocardio (IAM), es una emergencia médica que ocurre cuando el flujo de sangre a una parte del corazón se bloquea repentinamente.
Esto impide que el oxígeno llegue a las células del músculo cardíaco, lo que puede causar daño irreversible si no se trata a tiempo. Comprender esta enfermedad es fundamental para prevenirla y actuar rápidamente en caso de una emergencia.
La enfermedad cardiovascular es la PRINCIPAL CAUSA DE MUERTE en todo el mundo, tanto en hombres como en mujeres.
El corazón necesita un suministro constante de sangre rica en oxígeno y nutrientes para funcionar adecuadamente. Este suministro es proporcionado por las arterias coronarias. Cuando una de estas arterias se bloquea, generalmente debido a la acumulación de placas de grasa (aterosclerosis), se forma un coágulo que interrumpe el flujo sanguíneo.
Esto priva a las células del corazón de oxígeno y nutrientes, provocando la muerte del tejido cardíaco afectado sino es tratado de manera inmediata.
Algunos factores aumentan la probabilidad de sufrir un infarto, entre ellos:
Existe una frase clave en cardiología: "el tiempo es músculo". Cuanto más tiempo pasa sin que el flujo sanguíneo se restablezca, mayor es el daño al corazón. Actuar rápidamente ante los síntomas de un infarto puede salvar vidas. Los síntomas incluyen:
Si usted o alguien a su alrededor presenta estos síntomas, debe buscar ayuda médica de inmediato llamando a emergencias.
Las arterias coronarias pueden obstruirse debido a un proceso llamado aterosclerosis, en el cual se acumulan placas de grasa, colesterol, calcio y otras sustancias en las paredes de los vasos sanguíneos. Esta acumulación reduce el flujo de sangre al corazón y puede llevar a un infarto.
Es la causa más común. Se desarrolla lentamente a lo largo de los años debido a factores como:
Cuando una placa aterosclerótica se rompe, el cuerpo responde formando un coágulo de sangre en el sitio de la lesión. Si el coágulo bloquea completamente la arteria, se produce un infarto agudo de miocardio.
Ocurre cuando una arteria coronaria se contrae temporalmente, reduciendo el flujo sanguíneo al corazón. Puede ser causado por:
Algunas condiciones aceleran el estrechamiento de las arterias, aumentando el riesgo de infarto:
Sí, los términos paro cardíaco y arresto cardíaco se refieren a la misma condición: la interrupción repentina de la actividad del corazón, lo que impide que la sangre fluya al cerebro y otros órganos vitales. Aunque de manera rutinaria se suelen usar para describir distintas causas que pueden llevar a que el corazón se detenga.
En la práctica médica, "paro cardíaco" es el término más utilizado en español, mientras que "arresto cardíaco" proviene del inglés (cardiac arrest). Ambos describen una emergencia médica que requiere reanimación inmediata con RCP y desfibrilación. Aunque generalmente cuando se habla de "Arresto Cardiaco" nos referimos a alguna alteración súbita en la actividad eléctrica del corazón, algún tipo de arritmia severa o bloqueo en la conducción eléctrica.
Es importante destacar que un infarto del miocardio puede desencadenar un paro cardíaco si el daño al músculo del corazón es severo, pero no todos los infartos llevan a un paro. Recuerda que el infarto es causado por una obstrucción a una o varias arterias coronarias, que son las encargadas de llevar oxígeno y nutrientes al músculo cardiaco. Mientras mas grande sea el tamaño del infarto, existe mayor riesgo de que el corazón sufra un “paro”.
Si quieres conocer tu riesgo de padecer un infarto, hay varias pruebas y estudios que pueden ayudarte a evaluar tu salud cardiovascular. Estos estudios van desde análisis de sangre hasta pruebas de imagen avanzadas. Aquí te dejo las más importantes:
1. Evaluación Clínica y Factores de Riesgo
Antes de cualquier prueba, tu médico puede evaluar tu historial médico, antecedentes familiares, hábitos de vida y factores de riesgo como hipertensión, colesterol alto, diabetes, tabaquismo y obesidad.
2. Análisis de sangre
3. Electrocardiograma (ECG)
Registra la actividad eléctrica del corazón y puede detectar signos de daño cardíaco, arritmias o alteraciones en el flujo sanguíneo.
4. Prueba de esfuerzo
También llamada ergometría, evalúa cómo responde el corazón al ejercicio y puede revelar signos de obstrucción en las arterias coronarias.
5. Ecocardiograma
Es un ultrasonido del corazón que permite evaluar su estructura y función. Puede detectar alteraciones en el bombeo del corazón o problemas en las válvulas.
6. Tomografía de calcio coronario o SCORE DE CALCIO
Este estudio mide la cantidad de calcio acumulado en las arterias coronarias, lo que indica la presencia de aterosclerosis. Es útil para predecir el riesgo de un infarto en personas sin síntomas.
7. Angiotomografía coronaria (Angio-TC coronaria)
Es una tomografía con contraste que permite visualizar las arterias coronarias y detectar posibles obstrucciones.
8. Prueba de función endotelial
Evalúa cómo responden los vasos sanguíneos a ciertos estímulos y puede detectar problemas tempranos en la circulación.
9. Cateterismo cardíaco (angiografía coronaria)
Es el método más preciso para detectar obstrucciones en las arterias coronarias. Se usa en personas con síntomas sospechosos de enfermedad cardíaca.
Si tienes factores de riesgo o dudas sobre tu salud cardiovascular, lo mejor es acudir con tu médico para que te ayude a determinar qué pruebas son más adecuadas para ti.
El interés creciente por la Apolipoproteína B (ApoB) en la medicina cardiovascular se debe a su capacidad para predecir el riesgo de enfermedades del corazón de manera más precisa que el colesterol LDL tradicional. Aquí te explico por qué está ganando relevancia:
La ApoB es una proteína presente en las partículas de lipoproteínas que transportan el colesterol en la sangre, como:
Cada partícula de LDL contiene una sola molécula de ApoB, lo que significa que medir la ApoB nos da el número total de partículas aterogénicas en la sangre, no solo la cantidad de colesterol que transportan.
Tradicionalmente, el colesterol LDL (LDL-C) ha sido el principal marcador de riesgo cardiovascular. Sin embargo, el LDL-C no mide cuántas partículas LDL hay, sino la cantidad de colesterol dentro de ellas.
Algunas personas pueden tener un nivel "normal" de LDL-C pero una cantidad elevada de partículas LDL pequeñas y densas, lo que aumenta el riesgo de aterosclerosis y, por lo tanto, de infarto o accidente cerebrovascular.
Varios estudios han demostrado que la ApoB es un predictor de riesgo cardiovascular más fuerte que el LDL-C. Algunos puntos clave:
Aunque no es una prueba rutinaria para todos, es especialmente útil en personas con:
Los mismos hábitos que ayudan a reducir el LDL-C también reducen la ApoB:
En conclusión, el aumento del interés en la ApoB se debe a que es un mejor indicador del número real de partículas que pueden obstruir las arterias, ofreciendo una evaluación más precisa del riesgo cardiovascular.
El infarto agudo de miocardio (IAM) puede manifestarse de diferentes maneras, pero los síntomas más comunes incluyen:
El infarto no siempre se presenta con los síntomas típicos. Existen variantes que pueden ser más difíciles de reconocer:
Si sospecha que usted o un ser querido está sufriendo un infarto, actúe de inmediato. Llame al servicio de emergencias sin demora, ya que el tratamiento temprano puede salvar vidas. Mientras espera la ayuda, manténgase lo más tranquilo posible y evite realizar esfuerzos.
Si la persona está consciente y no es alérgica a la aspirina, puede masticar una aspirina de 160-325 mg para ayudar a reducir la formación de coágulos. Si la persona pierde la conciencia y deja de respirar, inicie maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) si está capacitado para hacerlo. Nunca ignore los síntomas ni espere a que desaparezcan por sí solos.
Una vez en urgencias, el equipo médico actuará con rapidez para confirmar el diagnóstico y comenzar el tratamiento. Primero, se realizará un electrocardiograma (ECG) para evaluar la actividad eléctrica del corazón y detectar signos de infarto.
También se tomarán muestras de sangre para medir los niveles de troponinas, unas proteínas que indican daño en el músculo cardíaco.
En algunos casos, se pueden realizar estudios por imagen como ecocardiogramas o angiografías para identificar el grado y ubicación de la obstrucción. Basándose en estos resultados, el equipo médico decidirá el mejor tratamiento para restaurar el flujo sanguíneo, ya sea con medicación, una intervención coronaria percutánea (colocación de un stent) o cirugía de bypass coronario.
El tratamiento del infarto busca restaurar el flujo sanguíneo lo antes posible. Existen dos estrategias principales, donde están involucrados los cardiólogos intervencionistas y los cirujanos de corazón:
Las publicaciones médicas indican que:
La decisión es compleja, se discute en el equipo multidisciplinario de varios médicos conocidos como HeartTeam. La recomendación final se discute con el paciente y siempre la decisión final sobre cual procedimiento elegir recae en el paciente, su familia y sus médicos
Superar un infarto es solo el primer paso. A mediano y largo plazo, es crucial realizar cambios en el estilo de vida y seguir un tratamiento médico para prevenir otro evento. Esto incluye:
Los metaanálisis más destacados que comparan la intervención coronaria percutánea (ICP) y la cirugía de bypass de arteria coronaria (CABG) han proporcionado información valiosa sobre cuál es la mejor opción de tratamiento según las características del paciente y la complejidad de la enfermedad coronaria.
Resultados principales de los metaanálisis:
Es importante destacar que, aunque la ICP ofrece una recuperación más rápida y es menos invasiva, la CABG proporciona mejores resultados a largo plazo en términos de supervivencia y reducción de eventos cardíacos adversos en pacientes con enfermedad coronaria más compleja.
La elección entre ICP y CABG debe basarse en una evaluación individualizada, considerando factores como la extensión de la enfermedad, la presencia de comorbilidades (como la diabetes) y las características específicas de las lesiones coronarias.
En resumen, los metaanálisis sugieren que la CABG es superior a la ICP en pacientes con enfermedad coronaria extensa o compleja, mientras que la ICP puede ser adecuada para aquellos con enfermedad menos severa.
La decisión final debe ser tomada por un equipo médico multidisciplinario, en colaboración con el paciente, para seleccionar la estrategia de revascularización más adecuada según las circunstancias individuales.
La tasa de supervivencia de un infarto al miocardio varía según múltiples factores, como la rapidez en recibir tratamiento, la gravedad del infarto y la presencia de enfermedades preexistentes. Aquí te dejo algunos datos clave sobre la supervivencia:
La mayoría de las personas que reciben tratamiento oportuno sobreviven un infarto, pero el riesgo de complicaciones posteriores sigue presente, por lo que es crucial llevar un buen control médico y adoptar hábitos saludables.
El infarto del corazón es una de las principales causas de muerte en el mundo, por eso es tan importante saber identificarlo a tiempo. La ciencia ha avanzado a pasos agigantados, y hoy en día tenemos una oportunidad muy grande de sobrevivir a un infarto si se atiende a tiempo.
Es una de las patologías estudiadas con mayor escrutinio en los últimos 50 años. Aun así, el abordaje y tratamiento adecuado de esta patología puede ser un reto; debe involucrar a varios especialistas, y sobre todo aquellos con experiencia y quienes se hayan ganado tu confianza.
Si tú o un ser querido ha sufrido un infarto, recuerda que la recuperación y una vida saludable son posibles con los cuidados adecuados.
Recuerda que no estás solo, apóyate en los expertos, y en quien se haya ganado tu confianza. Si deseas, puedes solicitar una Video Consulta con uno de nuestros especialistas para discutir cual es la mejor línea de tratamiento en tu caso.
Dr. Alejandro Molina Romo
Fundador de Cirugía de Corazón