Si está leyendo esto, es probable que usted o alguien que quiere mucho ya sepa que hay una cirugía de corazón en el camino. Eso no es fácil de cargar. Hay preguntas, hay incertidumbre, y casi siempre hay miedo.
Lo primero que quiero decirle es esto: entiendo perfectamente lo que está sintiendo. He tenido esa conversación con cientos de pacientes y sus familias. Y lo que siempre les digo es que el hecho de que estén buscando información, comparando opciones y haciendo preguntas, ya los pone en un lugar muy diferente al de quienes enfrentan esto solos y sin orientación.
Estoy aquí para acompañarlos en ese proceso.

Soy el Dr. Alejandro Molina, cirujano cardiotorácico con entrenamiento en Francia, Canadá y México. Fui el primer cirujano en realizar una reparación robótica de válvula mitral en todo el grupo de hospitales Ángeles — la segunda cirugía de este tipo en la historia de México. Hoy somos dos cirujanos en todo el país con experiencia en cirugía robótica cardíaca.
¿Qué es la cirugía robótica de corazón?
Durante décadas, operar el corazón requería abrir completamente el esternón — el hueso en el centro del pecho — detener el corazón y conectar al paciente a una máquina que hiciera su trabajo mientras operábamos. Era, y sigue siendo, una cirugía extraordinariamente efectiva. Pero también es una de las más exigentes para el cuerpo humano.
La cirugía robótica cambia esa ecuación.
Con el sistema Da Vinci, operamos a través de pequeñas incisiones entre las costillas — sin abrir el esternón, sin tocar el hueso. Trabajo desde una consola con una visión tridimensional amplificada del interior del tórax. Los brazos del robot traducen mis movimientos con una precisión que las manos humanas, en ese espacio tan reducido, no podrían alcanzar solas.
El resultado para el paciente es concreto: menos dolor, menos sangrado, y una recuperación que se mide en semanas, no en meses.
Una aclaración que siempre hago: el robot no opera solo. Cada movimiento lo controlo yo. El sistema Da Vinci es una extensión de mis manos — una herramienta extraordinaria, pero guiada en todo momento por criterio humano y experiencia clínica.

¿Para qué condiciones se puede utilizar?
La aplicación más consolidada es la reparación de la válvula mitral — la válvula que controla el flujo de sangre entre las dos cámaras izquierdas del corazón.
Cuando esta válvula no cierra bien (condición llamada insuficiencia mitral), la sangre regresa en dirección incorrecta. Con el tiempo, el corazón empieza a trabajar más de lo que debería, y eso puede derivar en arritmias, falla cardíaca o incluso embolia cerebral. La buena noticia es que cuando se detecta a tiempo y se trata correctamente, los resultados son muy buenos.
La reparación robótica nos permite corregir esto conservando la válvula original del paciente — algo que los estudios clínicos demuestran que es superior al reemplazo por una prótesis, tanto en sobrevida como en función cardíaca a largo plazo. Con el sistema Da Vinci, logramos una tasa de reparación exitosa superior al 90%.

También realizamos con abordaje robótico:
Válvulas cardíacas:
- Reemplazo de válvula mitral (cuando la reparación no es posible)
- Reparación y cirugía de válvula tricúspide
Revascularización coronaria:
- Cirugía de revascularización híbrida — combina un bypass coronario mínimamente invasivo (generalmente a la arteria descendente anterior, usando la arteria mamaria interna) con la colocación de stents en las demás arterias que lo requieran. Une la durabilidad probada del bypass en la arteria más importante con la menor invasión del cateterismo en el resto.
Defectos estructurales:
- Comunicación interauricular (CIA) — un orificio en el tabique que separa las aurículas del corazón, presente desde el nacimiento en algunos pacientes
Tumores cardíacos:
- Mixoma cardíaco — el tumor primario del corazón más frecuente, que puede obstruir el flujo sanguíneo o desprender fragmentos hacia la circulación
- Tumores del pericardio (la membrana que envuelve al corazón)
¿Qué diferencia hace en su recuperación?
Esta es, con mucho, la pregunta que más me hacen. Y tiene mucho sentido — porque para la mayoría de las personas, la idea de la recuperación es tan importante como la cirugía misma.
En una cirugía convencional a corazón abierto, el esternón se corta y necesita entre 6 y 12 semanas para consolidarse. Durante ese tiempo no se puede manejar, no se pueden cargar objetos, no se puede hacer ningún esfuerzo físico. El dolor en los primeros días es considerable.
En la cirugía robótica, el esternón no se toca. Las incisiones son pequeñas. El dolor postoperatorio es significativamente menor. La mayoría de los pacientes están en casa en 3 a 5 días, y en dos a tres semanas ya están de regreso a su vida normal.
Para muchas personas — las que trabajan, las que tienen hijos o nietos que cuidar, las que simplemente no quieren estar fuera de combate por meses — esa diferencia lo cambia todo.
¿Seré candidato para cirugía robótica?
No todos los pacientes son candidatos, y quiero ser directo con usted sobre eso. La selección cuidadosa del paciente es tan importante como la técnica quirúrgica. No existe una cirugía que sea la correcta para todos.
Lo que evaluamos antes de tomar cualquier decisión:
- La anatomía de su válvula y su tórax: algunas variaciones pueden hacer que el acceso robótico sea más complejo o no sea el más adecuado.
- El tipo y grado de su condición cardíaca: la función de su ventrículo izquierdo y la presencia de otras enfermedades del corazón.
- Sus antecedentes quirúrgicos: una cirugía de tórax previa puede modificar el abordaje.
- Su salud general: la función pulmonar, el peso corporal y otras condiciones médicas forman parte de la evaluación completa.
Esta decisión la tomamos siempre en equipo — cardiólogo, anestesiólogo y cirujano — y nunca sin haber revisado su caso con detalle. No hay respuestas rápidas aquí, ni debería haberlas.
¿Qué estudios necesito traer a la consulta?
Una pregunta muy práctica que me hace casi todo paciente: "Doctor, ¿con qué llego?"
La evaluación sigue una secuencia natural, de lo más sencillo a lo más específico. Si usted ya tiene alguno de estos estudios — aunque sean de hace unos meses — tráigalos. Son el punto de partida de nuestra conversación.
1. Ecocardiograma transtorácico
Es el primer paso. Un ultrasonido del corazón que se realiza desde la superficie del pecho, sin ninguna molestia. Permite ver la anatomía de las válvulas, cómo están funcionando las cámaras del corazón y qué tan avanzada está la enfermedad. La mayoría de los pacientes ya lo tienen cuando llegan a consulta.
2. Ecocardiograma transesofágico
Cuando necesitamos ver la válvula con mucho más detalle — especialmente para planear una reparación — realizamos este estudio. Se introduce una sonda muy fina por la boca hasta el esófago, que está justo detrás del corazón. La imagen que obtenemos es notablemente más nítida. Se hace de manera ambulatoria, con sedación leve, y el paciente no siente molestia.
3. Angio TAC de tórax, abdomen y pelvis (del cuello a las ingles)
Este es el estudio clave para planear el abordaje robótico. Es similar al protocolo que usamos para TAVI. Nos da una imagen tridimensional precisa del tórax, la aorta y los vasos que utilizaremos como acceso. Con él confirmamos si la anatomía del paciente es compatible con la cirugía robótica.
4. Cateterismo cardíaco (solo en casos seleccionados)
No siempre es necesario. Lo indicamos cuando hay sospecha de enfermedad en las arterias coronarias, o cuando necesitamos información sobre las presiones dentro del corazón que los otros estudios no pudieron aclarar.
5. Laboratorios de rutina
Biometría hemática, química sanguínea, pruebas de coagulación, función renal y hepática. Son los estudios básicos que nos dan el contexto de salud general antes de cualquier intervención.
No se preocupe si no tiene todos. Con lo que tenga, empezamos.
Una palabra honesta
Quiero ser claro con usted: la cirugía robótica no es la respuesta para todos. Hay casos en que la cirugía convencional sigue siendo la opción más segura. Los hay también en que un procedimiento por catéter — como el TAVI o el MitraClip — es más adecuado que cualquier cirugía.
Dediqué años de entrenamiento a aprender todas esas opciones — cirugía abierta convencional, mínima invasión, robótica y procedimientos transcatéter — precisamente por eso. No para tener un currículum más largo, sino para poder sentarme frente a cada paciente y recomendarle lo que realmente le conviene a él, no lo que yo prefiero hacer.
Cuando un médico domina una sola técnica, esa técnica tiende a ser la respuesta para todos sus pacientes. Yo no quiero estar en esa posición. Quiero tener todas las herramientas disponibles para que la decisión sea siempre a favor de quien está frente a mí.
Mi trabajo es escuchar su caso, revisar sus estudios, y darle una recomendación honesta. Siempre se la daré con claridad, sin rodeos y con el tiempo que necesite para entenderla y hacer todas sus preguntas.
Cuando llegamos al quirófano, ya hemos planeado cada paso juntos. La tecnología es poderosa — pero es el criterio clínico, y la confianza que construimos con usted antes de ese día, lo que realmente importa.

¿Dónde realizamos este procedimiento?
Ofrezco cirugía robótica cardíaca en tres ciudades, en hospitales de alta especialidad:
| Ciudad | Hospital |
|---|---|
| Querétaro, Querétaro | Hospital Ángeles Centro Sur |
| Guadalajara, Jalisco | Hospital Ángeles Andares |
| Hermosillo, Sonora | Hospital CIMA Hermosillo |
Si usted vive en otra ciudad, no es un obstáculo. Una videoconsulta es el primer paso — revisamos sus estudios juntos, evaluamos su caso, y si procede, coordinamos todo lo necesario para la evaluación presencial.
El siguiente paso
Si llegó hasta aquí, es porque está tomando en serio una decisión importante. Eso ya dice mucho de usted.
El siguiente paso no tiene que ser grande. Es simplemente una conversación — una consulta donde revisamos sus estudios, le explico con claridad lo que está pasando en su corazón, y exploramos juntos cuál es el mejor camino para su caso específico.
No tiene que venir con todas las respuestas. Venga con sus preguntas.
Este contenido es educativo y no constituye consejo médico personal. Cada caso cardíaco es único y requiere evaluación individualizada por un equipo médico especializado. Consulte siempre con su médico tratante antes de tomar decisiones sobre su tratamiento, especialmente si toma anticoagulantes, antiplaquetarios u otros medicamentos cardíacos.
