Endocarditis: cuando el corazón lucha por sobrevivir

La endocarditis es una infección grave del corazón.

Una infección dentro del corazón — quién está en riesgo, cómo los criterios Duke establecen el diagnóstico, cómo se trata y por qué los pacientes en diálisis son especialmente vulnerables.

La endocarditis es una infección dentro del corazón. Aquí te explicamos qué es, quiénes corren mayor riesgo, cómo se diagnostica con los criterios Duke, cómo se trata y por qué los pacientes en hemodiálisis enfrentan un peligro especial.

En un solo instante, la vida puede cambiar. Lo sabemos bien — pero cuando ese instante implica una infección dentro de tu corazón, tu vida misma puede pender de un hilo.

La endocarditis es una situación clínica muy grave. Si estás leyendo esto, es posible que te la hayan diagnosticado a ti o a alguien que quieres. Entiendo lo estresante que puede ser. Quizá solo quieras aprender un poco más sobre el tema. Por eso escribí este artículo: para ayudarte a ti y a tu familia a entender mejor lo que están enfrentando.

¿Qué es la endocarditis?

La endocarditis es una enfermedad poco común, pero devastadora, que afecta el revestimiento interno del corazón, conocido como endocardio.

El trastorno suele comenzar cuando bacterias u otros microorganismos entran al torrente sanguíneo y luego se adhieren a las válvulas cardíacas o a las superficies dañadas del corazón.

Ilustración detallada de la anatomía del corazón humano que muestra las cavidades, las válvulas y los tejidos circundantes.

A medida que estas bacterias crecen y se multiplican en el corazón, pueden causar inflamación y daños en las válvulas y, en casos graves, provocar insuficiencia cardíaca, un derrame cerebral o incluso la muerte.

Causas y quiénes tienen mayor riesgo

La endocarditis puede afectar a cualquiera, pero ciertos factores de riesgo aumentan la probabilidad de contraerla:

  • Personas con enfermedades cardíacas preexistentes
  • Personas con válvulas cardíacas dañadas o defectos cardíacos congénitos
  • Quienes tienen antecedentes de endocarditis; es decir, quienes ya tuvieron una infección dentro del corazón y se recuperaron
  • Personas que consumen drogas por vía intravenosa
  • Personas con prótesis valvulares, a quienes ya les reemplazaron una válvula cardíaca
  • Quienes se sometieron a procedimientos dentales o quirúrgicos sin profilaxis antibiótica adecuada
  • Personas con insuficiencia renal, especialmente quienes necesitan hemodiálisis

¿Cómo se diagnostica la endocarditis?

El diagnóstico de la endocarditis es un proceso complejo que generalmente combina una evaluación clínica, estudios de laboratorio y pruebas de imagen.

Historia clínica y examen físico. Tu médico recopilará información sobre tus síntomas, tus antecedentes médicos, los procedimientos cardíacos que te hayan realizado y tus factores de riesgo. También te hará un examen físico para buscar signos de la enfermedad, como soplos cardíacos, fiebre, marcas en la piel y otros signos de infección.

Los análisis de sangre son una parte fundamental del diagnóstico:

  • Hemocultivos. Se toman muestras de sangre para buscar bacterias o microorganismos que puedan estar causando la infección.
  • Análisis de laboratorio generales. Estos incluyen un hemograma completo, pruebas de función hepática y renal, y marcadores de inflamación como la proteína C reactiva (PCR) y la velocidad de sedimentación globular (VSG).
  • Pruebas serológicas. Buscan anticuerpos específicos contra microorganismos que podrían causar endocarditis, como los anticuerpos antinucleares (ANA) o los anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos (ANCA).

Ecocardiograma. El ecocardiograma es una herramienta fundamental para diagnosticar la endocarditis y puede ser de dos tipos:

  • Ecocardiograma transtorácico (ETT). Utiliza ondas sonoras para crear imágenes del corazón desde el exterior del cuerpo — es decir, un ultrasonido del corazón. Puede mostrar vegetaciones, acumulaciones de bacterias y tejido, en las válvulas cardíacas.
  • Ecocardiograma transesofágico (ETE). Se realiza pasando una sonda por el esófago para obtener imágenes más detalladas del corazón. Es especialmente útil para detectar vegetaciones pequeñas en las válvulas.
Imagen de un ecocardiograma transesofágico que destaca una vegetación en la válvula mitral con una flecha roja.

Cateterismo cardíaco. Este estudio se utiliza para observar las arterias coronarias — las que pueden causar ataques cardíacos. Si están dañadas u obstruidas, quizá necesites una intervención o una cirugía de bypass.

Estudios de imagen adicionales. En algunos casos, pueden realizarse otros estudios, como una resonancia magnética cardíaca o una tomografía computarizada cardíaca, para evaluar el daño cardíaco y detectar complicaciones.

Resonancia magnética cardíaca que muestra un derrame pericárdico señalado por dos flechas blancas.

Criterios de Duke. Para ayudar a diagnosticar la enfermedad, se utilizan criterios clínicos y de laboratorio específicos, conocidos como criterios de Duke. Estos toman en cuenta los hallazgos clínicos, los resultados de los hemocultivos y los estudios de imagen.

Los criterios de Duke y para qué sirven

Los criterios de Duke son un conjunto de criterios clínicos y de laboratorio que se utilizan para ayudar a diagnosticar la endocarditis infecciosa.

Se desarrollaron para ofrecer orientación estructurada a los médicos y ayudar a identificar a pacientes con endocarditis, especialmente cuando el cuadro clínico es ambiguo. Se han revisado y actualizado con el tiempo para mejorar su precisión.

Este es un material realmente técnico diseñado para médicos. Aun así, es importante que sepas que el diagnóstico y el tratamiento en este caso son un desafío incluso para los más experimentados.

Criterios mayores

  • Hemocultivos positivos para microorganismos típicos de la endocarditis. Hemocultivos persistentemente positivos para bacterias que suelen causar endocarditis, como Streptococcus viridans, Streptococcus bovis, Streptococcus gallolyticus, Enterococcus, Staphylococcus aureus o los microorganismos HACEK (Haemophilus spp., Aggregatibacter spp., Cardiobacterium spp., Eikenella spp., Kingella spp.).
  • Signos de endocarditis en el ecocardiograma. Vegetaciones detectadas mediante ecocardiografía transtorácica o transesofágica, o abscesos intracardiacos.
  • Nueva regurgitación de una válvula cardíaca. Signos de regurgitación — flujo retrógrado — a través de una válvula cardíaca en el ecocardiograma, que no estaba presente antes.
Ecocardiograma que muestra la aurícula izquierda (AI) y el ventrículo izquierdo (VI), con flechas que señalan una masa.

Criterios menores

  • Fiebre. Temperatura corporal de 38.0°C (100.4°F) o más.
  • Evidencia vascular. Fenómenos vasculares como embolias arteriales, infartos pulmonares, hemorragias conjuntivales, manchas de Roth (hemorragias retinianas), nódulos de Osler (nódulos dolorosos en los dedos) y lesiones de Janeway (lesiones indoloras en las palmas de las manos y las plantas de los pies).
  • Fenómenos inmunológicos. Glomerulonefritis, nódulos subcutáneos, nódulos de Osler, lesiones de Janeway.
  • Evidencia microbiológica. Hemocultivos positivos que no cumplen los criterios mayores o serología positiva para organismos que causan endocarditis.
Primer plano de la planta de un pie con numerosas lesiones rojas y moradas, petequias y púrpura.
Primer plano de una mano con varias lesiones cutáneas, incluidas pápulas y máculas.

Cómo se aplican los criterios

Endocarditis definitiva: dos criterios mayores; o uno mayor y tres menores; o cinco criterios menores.

Endocarditis posible: un criterio mayor y uno o dos menores; o tres criterios menores.

Es importante destacar que estos criterios son una herramienta útil, pero no infalible. La evaluación clínica, los resultados de las imágenes y otros hallazgos médicos también desempeñan un papel crucial. La endocarditis puede presentarse de distintas maneras, lo que a veces dificulta su diagnóstico.

Me diagnosticaron endocarditis. ¿Qué opciones de tratamiento tengo?

El tratamiento médico de la endocarditis, también conocida como endocarditis infecciosa, es fundamental para controlar esta enfermedad. Por lo general, requiere mucho tiempo y la participación de varios especialistas.

El objetivo principal es eliminar la infección bacteriana que afecta las válvulas del corazón y prevenir complicaciones graves, como insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular y la propagación de la infección a otros órganos. Por lo general, es un reto enorme.

  • Antibióticos. Los antibióticos son la base del tratamiento médico. La elección depende del tipo de bacteria que causa la infección, por lo que deben tomarse cultivos de sangre para identificar el microorganismo responsable. El tratamiento suele ser prolongado, a menudo de cuatro a seis semanas o más. Los antibióticos pueden administrarse por vía intravenosa en el hospital y, en algunos casos, por vía oral en casa una vez que el paciente esté estable.
  • Dosis y duración. Varían según la gravedad de la endocarditis, el tipo de bacteria y otros factores individuales. Es fundamental completar todo el tratamiento con antibióticos según las indicaciones, aunque los síntomas mejoren antes de que termine el tratamiento.
  • Tratamiento en el hospital. Muchas personas con endocarditis deben ser hospitalizadas para recibir antibióticos por vía intravenosa y mantener su estado bajo vigilancia. Durante la hospitalización, se supervisa de cerca la respuesta al tratamiento y se realizan pruebas de laboratorio y estudios de imagen para evaluar la evolución.
  • Cirugía. En algunos casos, especialmente si hay complicaciones graves, como insuficiencia cardíaca, abscesos en el corazón o válvulas con daños irreparables, puede ser necesaria una cirugía a corazón abierto. La cirugía puede incluir la reparación o el reemplazo de las válvulas afectadas.
  • Prevención de complicaciones. Durante el tratamiento, se toman medidas para prevenir complicaciones como la embolia —fragmentos de vegetación que se desprenden y viajan al cerebro o a otros órganos—, y pueden recetarse anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios según las necesidades de cada persona.
  • Seguimiento médico. Después del alta, el paciente debe continuar con las consultas de seguimiento para asegurarse de que la infección se haya erradicado por completo y no haya una recaída. Esto puede incluir ecocardiogramas periódicos para evaluar la salud del corazón.
  • Educación y prevención. Es importante que tú y tu familia reciban información sobre la endocarditis y cómo prevenirla en el futuro, especialmente si existen factores de riesgo. Esto puede incluir una buena higiene bucal y profilaxis con antibióticos antes de ciertos procedimientos dentales o médicos.
Un paciente yace en una unidad de cuidados intensivos, rodeado de equipo médico.

Endocarditis en personas en hemodiálisis

Una persona con insuficiencia renal que requiere el tratamiento de reemplazo conocido como hemodiálisis puede enfrentar desafíos adicionales. Por lo general, necesita varias sesiones a la semana y está conectada a distintas líneas y catéteres para realizar la diálisis.

El brazo de un paciente conectado a una máquina de diálisis mediante tubos que transportan sangre.

Esto aumenta su riesgo de desarrollar infecciones de todo tipo, y la endocarditis es una de las más peligrosas.

La necesidad de un acceso vascular constante puede aumentar el riesgo de infección, y la terapia con antibióticos puede requerir ajustes específicos para evitar complicaciones.

La estrecha colaboración entre nefrólogos, cardiólogos y cirujanos cardiovasculares es fundamental para tratar eficazmente esta afección en esta población vulnerable.

El tratamiento suele incluir cirugía a corazón abierto, cirugía de mínima invasión o tratamiento endovascular, según la presentación y las características de cada persona. En estos pacientes, el cuadro es claramente más grave y el riesgo de la cirugía puede aumentar considerablemente.

En este grupo, las complicaciones pueden ir desde las relativamente sencillas —un coágulo o una pequeña vegetación en el corazón— hasta situaciones más complejas, como la destrucción de las válvulas y la insuficiencia cardíaca.

Por eso es importante que te informes bien y cuentes con un equipo en el que confíes para dar seguimiento a cualquier situación relacionada con tu corazón.

¿En qué consiste la cirugía para la endocarditis?

La cirugía a corazón abierto es la técnica más utilizada. Se hace una incisión en el centro del pecho y el esternón para llegar al corazón. Se necesita una máquina de circulación extracorpórea para «dormir el corazón» y poder trabajar en su interior.

Quirófano concurrido con cirujanos, un paciente y equipos médicos avanzados.

Los procedimientos varían mucho de una persona a otra, ya que la endocarditis puede afectar distintas estructuras en cada caso.

Puede tratarse de reemplazos valvulares con prótesis biológicas o de reparaciones de las válvulas cuando es posible hacerlo sin reemplazarlas. También se pueden corregir fístulas, dilataciones o perforaciones del corazón, entre otros procedimientos, según lo requiera cada caso.

Aunque es un procedimiento complejo y a veces de alto riesgo, la cirugía puede ser el único tratamiento eficaz para muchas personas cuando todo lo demás ya ha fallado.

¿Qué alternativas de tratamiento existen?

Cirugía cardíaca de mínima invasión. Cuando está indicada y se selecciona bien a los pacientes, puede beneficiarlos enormemente, sobre todo porque la recuperación es más rápida, hay menos dolor y se necesitan menos transfusiones de sangre.

Cirujanos realizando un procedimiento médico con una imagen endoscópica en una pantalla.

Tratamiento médico. Para algunas personas es suficiente y no se necesita un tratamiento más invasivo. En otras, cuando el riesgo de la cirugía es demasiado alto, puede considerarse esta opción.

Tratamiento endovascular. En los últimos años se han desarrollado nuevas técnicas de reemplazo valvular por catéter que evitan la cirugía abierta: TAVI, MitraClip, reemplazo transcatéter de la válvula mitral y otras.

Es importante mencionar que estas técnicas están contraindicadas en la mayoría de los casos de endocarditis, debido al proceso infeccioso e inflamatorio en el corazón.

La vida después del tratamiento

La recuperación después de la endocarditis puede ser un proceso largo y difícil. Para algunas personas puede ser mucho más breve que para otras, por razones individuales; aun así, muchas pueden llevar una vida plena después de un tratamiento exitoso, ya sea quirúrgico o más conservador.

Seguir el tratamiento médico y acudir a revisiones periódicas es fundamental para lograr una recuperación óptima.

La endocarditis puede manifestarse de distintas maneras, lo que a veces dificulta su diagnóstico. Por eso, un equipo médico con experiencia en enfermedades cardíacas infecciosas debe realizar el diagnóstico y el tratamiento para garantizar una atención adecuada y oportuna.

Para llevar a casa

En este camino hacia la recuperación de la endocarditis, es fundamental que recuerdes que no estás a solas. La relación entre médico y paciente, basada en la confianza y el respeto mutuo, es una fuerza poderosa para combatir esta enfermedad. A medida que la ciencia avanza y los tratamientos evolucionan, el futuro ofrece más esperanza que nunca.

Así que no dejes que el miedo te abrume. Enfréntalo con la certeza de que cuentas con un equipo de profesionales de la salud comprometido con tu bienestar.

Juntos, pacientes y médicos, podemos superar los desafíos y construir el camino hacia una vida plena y saludable.

Dr Alejandro Molina en su consultorio

Sobre el autor

Dr Alejandro Molina es cirujano cardiovascular y ejerce en Guadalajara, Querétaro y Hermosillo. Se formó en cirugía cardiotorácica en la Universidad de Guadalajara, completó formación avanzada en cirugía cardíaca, cirugía de mínima invasión, cirugía robótica e intervenciones estructurales en la Universidad de Montreal, y realizó una especialidad en cardiología estructural y TAVI en el CHU de Burdeos, Francia. Realizó la primera reparación robótica de la válvula mitral en el Sistema de Salud Ángeles y la primera cirugía robótica del corazón en Guadalajara.

Título de médico: Universidad Autónoma de Guadalajara, Cédula Profesional 5757260 · Cirugía cardiotorácica: Universidad de Guadalajara, Cédula de Especialidad 10768871 · Certificación vigente, Consejo Nacional de Cirugía del Tórax, núm. 447