Cirugía cardíaca mínimamente invasiva
Descubre beneficios, riesgos, recuperación, costos y requisitos de la cirugía cardíaca mínimamente invasiva en esta guía para pacientes.
Pocas cosas o situaciones tienen el potencial de cambiar la vida de una persona y de su familia como una cirugía de corazón. El simple hecho de recibir la noticia de que padecemos una enfermedad que pudiera requerir una intervención cardíaca puede ser motivo de mucha especulación y ansiedad. Por eso debemos estar bien informados antes de tomar decisiones de manera tranquila.
En Cirugía de Corazón hemos creado esta guía práctica para pacientes, familiares y personas interesadas en conocer los detalles de las operaciones del corazón, con el fin de discutir paso a paso este proceso, así como sus riesgos, beneficios y alternativas.
Mi nombre es Dr. Alejandro Molina, y soy cirujano cardiovascular experto en procedimientos de mínima invasión. Mi intención es que esta guía te sirva como referencia a ti y a tu familia, te ayude en la toma de decisiones y facilite la conversación en este punto tan delicado de tu vida. Es importante notar que no se trata de un artículo académico dirigido a la comunidad médica, sino de una puerta de entrada al mundo de la cirugía de corazón, con un lenguaje simple y claro. Conoce más acerca de la cirugía de mínima invasión en este video:
¿Qué es la cirugía cardíaca de mínima invasión?
Para poder hablar de cirugía de mínima invasión, primero tenemos que hablar de cirugía de corazón, la que conocemos como cirugía «a corazón abierto». Recordemos que es una especialidad relativamente joven, sobre todo si la comparamos con otras. Los primeros procedimientos se comenzaron a realizar en las décadas de 1950 y 1960, con una incisión grande en medio del tórax y a través del esternón para poder acceder al corazón. De hecho, la mayoría de los procedimientos en la mayoría de los centros hospitalarios se siguen realizando hasta el día de hoy con esta incisión, que conocemos como esternotomía.
Lo que hace a esta cirugía distinta de cualquier otro tipo de cirugía (de hernias, de vesícula biliar, neurocirugía, cirugía plástica, etc.) es el uso de una máquina conocida como derivación cardiopulmonar, que funciona como un corazón-pulmón artificial. Esa máquina es exclusiva de este tipo de cirugía, es una maravilla de la ciencia moderna y es la que nos permite realizar los procedimientos de manera segura. Consiste en conectar unas cánulas en las principales venas y arterias del cuerpo para drenar la sangre hacia la máquina, que a su vez la oxigena y la bombea, haciéndose cargo de la circulación de todo el cuerpo y llevando el oxígeno necesario a todos los tejidos y órganos mientras trabajamos en el corazón. De esta manera podemos «dormir» el corazón, abrirlo y reparar la patología a la que nos estemos enfrentando.
Contrario a ciertas creencias populares, el corazón no se saca del cuerpo para repararlo y después volverlo a meter al tórax: las reparaciones o reemplazos que necesite se llevan a cabo in situ, con el corazón detenido momentáneamente. Una vez realizados los procedimientos planeados, el corazón comienza a latir poco a poco y a hacerse cargo de bombear la sangre a todo el cuerpo, recuperando su función normal paulatinamente. La máquina corazón-pulmón disminuye poco a poco su contribución a la circulación hasta que se detiene por completo. Entonces se retiran las cánulas y se cierran el esternón y el tórax, y así termina la cirugía a corazón abierto. La cirugía de mínima invasión es una técnica moderna con la que realizamos estos mismos procedimientos.
¿A qué se refiere la cirugía cardíaca de mínima invasión?
En estricto sentido, la cirugía cardíaca de mínima invasión se refiere a la cirugía de corazón realizada con incisiones pequeñas, usualmente de entre 4 y 5 cm, asistida con cámaras e instrumentos especiales que nos permiten operar el corazón de manera segura y eficaz. Con la mínima invasión somos capaces de realizar los mismos procedimientos que usualmente se hacen «a corazón abierto», pero con incisiones limitadas que evitan abrir el esternón. Según la patología a tratar, se elige el sitio de incisión en el tórax que ofrezca la mejor exposición para realizar el procedimiento de manera segura.
En las cirugías de mínima invasión usualmente también usamos la máquina corazón-pulmón, pero la conectamos a una arteria y una vena de la ingle, con el fin de evitar abrir el esternón y el tórax por completo y así mantener los beneficios de la mínima invasión. Algunos de los instrumentos necesarios son:
- Pinzas largas modificadas para acceder a las estructuras del corazón.
- Cámara 3D para optimizar la visualización.
- Separadores automáticos especiales para la mínima invasión.
- Brazos robóticos.
¿Cuáles son los beneficios de la cirugía de corazón de mínima invasión?
Según la American Heart Association, la Mayo Clinic y múltiples publicaciones de la literatura médica, con la mínima invasión esperaríamos los siguientes beneficios en comparación con una cirugía convencional:
- Una recuperación más rápida.
- Menor tiempo en terapia intensiva después del procedimiento.
- Menor sangrado.
- Menor necesidad de transfusiones sanguíneas.
- Una cicatriz más estética y, en ocasiones, imperceptible.
Al evitar abrir el esternón con una incisión grande, esperamos además:
- Ninguna complicación relacionada con el esternón, como infecciones, sangrado o falla en el cierre de este hueso.
- Ninguna reintervención quirúrgica relacionada con el esternón.
- Menos dolor, una ventaja importante de este tipo de incisiones.
- Que el paciente pueda moverse mucho más rápido que con una cirugía convencional.
- Un tiempo de recuperación más corto y un retorno mucho más rápido a la vida cotidiana.
¿Qué especialistas pueden realizar este tipo de procedimientos?
Son muy pocos los cirujanos de corazón o cardiovasculares en México y América Latina que tienen entrenamiento formal en cirugía cardíaca de mínima invasión. Este entrenamiento toma años y se realiza en centros de alto volumen y clase mundial en distintas partes del mundo. Actualmente se estima que solo el 5–7% de todos los cirujanos de corazón del mundo realizan procedimientos de mínima invasión, por lo que debes asegurarte de lo siguiente al elegir a tu cirujano:
- Que haya realizado un entrenamiento formal en mínima invasión durante varios años. Este entrenamiento se realiza generalmente después de obtener el título y la certificación como cirujano de corazón convencional; un cirujano puede tener mucha experiencia en cirugía convencional y ninguna en procedimientos de mínima invasión.
- Que la cirugía la realice un grupo multidisciplinario de alta especialidad con experiencia y entrenamiento en mínima invasión: cirujanos, anestesiólogos, intensivistas, cardiólogos y enfermeras.
- Que la infraestructura hospitalaria sea la adecuada para procedimientos de mínima invasión, lo que generalmente implica quirófanos híbridos y unidades de terapia intensiva de primer nivel.
Algunas preguntas que puedes hacerle a tu cirujano
- ¿Cuál es la infraestructura que requiere el hospital para estos procedimientos?
- ¿Dónde realizaron el cirujano y su equipo su entrenamiento en mínima invasión?
- ¿Qué pasaría si el cirujano decide no seguir un plan de mínima invasión, y qué alternativas existen?
Procedimientos que comúnmente se realizan con esta técnica
Las cirugías más comunes con este abordaje son las relacionadas con las válvulas cardíacas. Recordemos que dentro de nuestro corazón existen 4 válvulas: aórtica, mitral, tricúspide y pulmonar. Su función es permitir el paso unidireccional de la sangre entre las distintas cavidades del corazón, así como separarlas. En ocasiones, y por distintos motivos, estas válvulas pueden fallar o sufrir cambios, ya sea por enfermedad o por cambios degenerativos como la calcificación, que las llevan a la falla estructural. En estos casos existen indicaciones para reemplazarlas con diversas prótesis. Muchas veces logramos repararlas sin necesidad de cambiarlas, pero esto dependerá de las características anatómicas de cada válvula y de cada paciente. Las válvulas que con más frecuencia requieren intervención, porque son las más afectadas, son la aórtica y la mitral.
Existen otros procedimientos relacionados con las arterias coronarias, así como cierto tipo de defectos congénitos, que pueden repararse por esta vía, aunque son menos frecuentes: el cierre de defectos de las paredes del corazón y la revascularización híbrida de las arterias coronarias, en la que una parte se realiza como cirugía de bypass coronario y la otra con la colocación de uno o varios stents. Esta es una fusión entre la cirugía y la cardiología intervencionista. Por lo tanto, los procedimientos que más frecuentemente se realizan por mínima invasión son:
- Reemplazo de la válvula aórtica.
- Reparación de la válvula aórtica.
- Plastia o reparación de la válvula mitral.
- Reemplazo de la válvula mitral.
- Reparación de la válvula tricúspide.
- Reemplazo de la válvula tricúspide.
- Reparación de defectos del tabique o pared del corazón.
- Reemplazos de la aorta ascendente y de la raíz aórtica por aneurismas.
- Resección de tumores cardíacos y pericárdicos.
- Revascularización híbrida o bypass coronario híbrido.

Pacientes candidatos a este tipo de intervención
Si has leído hasta este punto, seguramente tú o un familiar cercano se están haciendo precisamente esta pregunta. No te preocupes: el primer paso será valorar si en verdad existe una indicación para una cirugía de corazón. Una vez analizados todos los estudios y confirmada la indicación, el siguiente paso será determinar si eres candidato a un procedimiento de mínima invasión. Para esto analizaremos algunos estudios de imagen que nos permitirán conocer tus características anatómicas individuales. Una vez que contemos con todos ellos, un grupo de varios especialistas determinará si eres candidato a mínima invasión.
La decisión final respecto al procedimiento siempre será tuya y de tus seres queridos, y se tomará una vez que se haya establecido un nivel de confianza mutua en la relación médico-paciente. Los estudios más comunes son:
Ecocardiograma transtorácico y posteriormente transesofágico
Es un estudio a través de la boca y el esófago, con sedación leve, que nos permite ver la función y la anatomía del corazón y de cada válvula. Podemos evaluar fácilmente la válvula afectada y los sitios con problemas, y comenzar a planear una estrategia quirúrgica para su reparación o reemplazo. Lo realiza un cardiólogo con especialidad en imagen, suele tardar entre 30 minutos y 1 hora y no requiere hospitalización.
Angiotomografía de cuello, tórax, abdomen y pelvis
Nos permite ver la posición y el calibre de las distintas arterias relacionadas con el procedimiento, así como del mismo corazón. Con ella valoramos si existe alguna contraindicación para la cirugía de mínima invasión, y nos da una excelente imagen de los sitios de entrada, los ángulos y las incisiones que debemos tomar en cuenta. No requiere hospitalización y suele tardar entre 30 y 60 minutos.
Cateterismo cardíaco
Dependiendo de la edad y de los antecedentes de cada paciente, podría estar indicado un cateterismo cardíaco, que es básicamente un mapa arterial con el que podemos determinar el estado de las arterias coronarias y valorar si requieren algún tipo de intervención en caso de obstrucciones. Suele tardar entre 1 y 3 horas, podría requerir hospitalización en algunos casos y se realiza a través del brazo o la ingle con anestesia local.
Un dato importante: en ocasiones no hay tiempo para realizar todos estos estudios. Hay veces en que la cirugía se plantea en un contexto de urgencia absoluta, con riesgo de muerte inminente. En esas ocasiones, muy probablemente lo indicado sea una cirugía abierta convencional de urgencia, a realizarse en cuanto sea posible, y tal vez la discusión sobre mínima invasión no esté indicada.
¿Cuáles son los riesgos de una cirugía cardíaca de este tipo?
Llegará el momento en que tengas que discutir todos los posibles riesgos con tu médico y con tu familia. Deberás hablar abiertamente, de manera clara y sin que te queden dudas; por eso es tan importante el nivel de confianza que tengas con tu médico. Muchas veces esta conversación puede ser difícil, y es completamente normal sentirse ansioso o con miedo.
Si bien es cierto que la cirugía cardíaca actualmente se puede realizar con un alto grado de seguridad, siempre existirán riesgos asociados. Hoy tenemos varias escalas de riesgo que nos orientan sobre si un paciente tiene un riesgo bajo, mediano o alto de complicaciones perioperatorias. No obstante, ni siquiera estas escalas pueden predecir con 100% de exactitud las condiciones con las que nos toparemos en el quirófano, las situaciones anatómicas particulares o los eventos durante el procedimiento; aun así, son muy útiles como punto de partida en la discusión con el paciente y su familia. Los riesgos los discutirás con tu médico de manera individual.
Con las intervenciones de mínima invasión se pretende precisamente mitigar los riesgos y complicaciones de la cirugía de corazón. Aun así, se trata de procedimientos complejos dentro del corazón que, como cualquier otra cirugía, conllevan riesgos inherentes. En la mayoría de los casos podemos mantener el riesgo de complicaciones mayores por debajo del 5%, aunque dependerá de las características de cada paciente. Las complicaciones relativamente frecuentes de cualquier cirugía cardíaca (pero usualmente por debajo del 5%) son:
- Arritmias y trastornos de la conducción eléctrica del corazón: la más frecuente es la fibrilación auricular. Los bloqueos de la conducción pueden requerir un marcapasos temporal o definitivo, aunque el riesgo es bajo.
- Sangrado: una de las complicaciones más frecuentes de la cirugía de corazón es el sangrado posoperatorio anormal, y con la mínima invasión se intenta mitigar este riesgo. La mayor parte de las veces podemos manejarlo de manera conservadora, con tratamiento médico; en aproximadamente 3–4% de los casos hay que volver al quirófano a revisar si existe algún sitio de sangrado que reparar.
- Infección: suele ocurrir unos días después del procedimiento. Pueden ser infecciones de vías urinarias, de las heridas o de los catéteres, y suelen identificarse de manera temprana y tratarse con éxito.
- Neumonía: una infección más generalizada a nivel pulmonar.
- Falla renal (usualmente transitoria): la función de los riñones puede verse afectada después de una cirugía de corazón y puede requerir o no apoyo con diálisis (riñón artificial) para eliminar toxinas y exceso de líquido durante la recuperación. Depende mucho del estado del riñón antes de la cirugía.
- Problemas neurológicos: aunque son una complicación rara, pueden ser potencialmente catastróficos si el daño es severo. Van desde desorientación y alucinaciones transitorias hasta eventos graves como hemorragias o infartos cerebrales. El riesgo es bajo y depende mucho de las condiciones y la fragilidad del paciente antes de la cirugía.
- Muerte: en la actualidad la cirugía de corazón se puede realizar con seguridad y relativa tranquilidad, con tasas de éxito de entre el 93 y el 99%. Sin embargo, no podemos ni debemos restar importancia y seriedad a una cirugía mayor que implica parar el corazón, abrirlo y repararlo. Existe un riesgo latente de complicaciones catastróficas, como el choque cardiogénico, el infarto perioperatorio o la muerte.
- Conversión a cirugía estándar: si en algún momento el cirujano observa algún dato que comprometa la calidad de la cirugía o alguna complicación que ponga en riesgo la vida del paciente, podrá decidir convertir la cirugía a una cirugía convencional por esternotomía, con el fin de salvar la vida o corregir alguna situación no prevista. El riesgo de que esto suceda oscila entre el 2 y el 4%.
Los riesgos y beneficios se discutirán detenidamente con tu médico antes de tomar cualquier decisión. La relación de respeto y confianza mutua que se haya cultivado antes de la cirugía será el pilar fundamental para seguir adelante con los procedimientos y con las situaciones particulares que pudieran presentarse en el camino.
¿Necesito donar sangre antes de la cirugía?
La respuesta corta es sí. Estrictamente, serán tus familiares, amigos y conocidos quienes donen la sangre. La solicitud será algo similar a esto:
- 4 a 6 paquetes globulares (paquetes de sangre).
- 1 a 2 aféresis plaquetarias, dependiendo del caso.
Cada banco de sangre tiene ciertas variaciones en sus requisitos para donación. Es importante recordar que, de los potenciales donadores, solo unos cuantos serán candidatos para donar finalmente, así que considéralo al pedir donadores entre tus conocidos. Algunos de los requisitos en la mayoría de los bancos de sangre son los siguientes (o muy parecidos):
- Tener más de 18 años y menos de 65 años cumplidos.
- Pesar más de 50 kg.
- En mujeres: no estar amamantando ni embarazada, y que el último parto haya sido hace más de seis meses.
- No haber sido vacunado en los últimos 30 días.
- No padecer ninguna enfermedad ni estar tomando algún medicamento 7 días antes de donar (los diabéticos no deben administrarse insulina; los hipertensos controlados pueden donar).
- No haber consumido bebidas alcohólicas en los 3 días previos.
- No haber consumido drogas en las últimas dos semanas.
- No haber tenido ningún tipo de cirugía en los últimos seis meses.
- Los tatuajes, perforaciones y tratamientos con acupuntura deben tener más de un año; los aretes en mucosas como nariz, boca o genitales deben retirarse tres días antes de donar.
- Tener un ayuno mínimo de cuatro horas, durante el cual se recomienda ingerir abundantes líquidos (no café ni lácteos); se pueden comer frutas.
- Presentarse al banco de sangre con identificación oficial (credencial de elector, cartilla, pasaporte, licencia o cédula profesional).
- Presentarse aseado, con ropa cómoda y sin desvelo.
Aunque estas condiciones son de aplicación general y suelen ser las normas de la gran mayoría de las instituciones de salud, llegado el momento deberán dirigirse directamente al banco de sangre de su hospital para conocer los requisitos locales.
¿Qué sigue después de la cirugía? ¿Cómo es la rehabilitación?
Inmediatamente después del procedimiento, el paciente pasa a terapia intensiva cardiovascular, donde un grupo de especialistas en cuidados posoperatorios debería hacerse cargo las 24 horas del día. Es posible, y a veces incluso común, que se logre extubar al paciente (quitar el tubo de la garganta que lo conecta al respirador artificial) en el quirófano, de modo que al llegar a terapia intensiva ya respire por sí solo mientras se recupera de la anestesia y del procedimiento. Esto depende mucho de las características de la cirugía y, en ocasiones, de su duración; no todos los cirujanos y sus equipos optan por extubar en el quirófano, pues también depende de las preferencias de cada grupo y de cada centro.
Al llegar a Terapia Intensiva (UTI), el paciente tendrá varias sondas, tubos y cables por todo el cuerpo. Esto es esperado y completamente normal, y conforme evolucione se irán retirando poco a poco. Con la cirugía de mínima invasión, la estancia en la UTI usualmente es de 36 horas, aunque puede variar de un paciente a otro: se trata de que esté el tiempo necesario, ni más ni menos. Al salir de la UTI pasará a un cuarto de terapia intermedia o incluso a un cuarto normal de hospitalización, donde seguirá su recuperación inmediata. La estancia hospitalaria total varía entre 4 y 7 días cuando no hay complicaciones.
Algunas de las recomendaciones que se dan a todos los pacientes en este periodo, y sobre las que se les instruye antes de la cirugía para una mejor recuperación, son:
- Ejercicios respiratorios: tu médico y el equipo de enfermería deberían enseñarte a usar un aparato conocido como inspirómetro incentivo, que ayuda a preparar los pulmones para el procedimiento y, después de la cirugía, a evitar colapsos del pulmón y complicaciones por secreciones atrapadas. Es importante hacer estos ejercicios.
- Movilización: como regla general, el paciente que se moviliza rápido después del procedimiento suele recuperarse y ser dado de alta más rápido. Un grupo especializado en fisioterapia te orientará en cada paso, desde que sales de cirugía hasta que te vas a casa.
- Alimentación: parece algo rutinario, pero para quien se ha sometido a una cirugía de corazón, comenzar a comer puede resultar difícil. La falta de hambre, las náuseas, el vómito o un intestino que tarda varios días en movilizarse son causas comunes. Aun así, es sumamente importante seguir las recomendaciones de tu equipo de nutrición y de tu médico: puede ser la diferencia entre una evolución sin eventualidades y una con complicaciones.
Estas 3 recomendaciones pueden marcar una gran diferencia en tu recuperación, y es posible que tu fuerza de voluntad haga una diferencia significativa si las aplicas.
Después del hospital, ¿qué sigue?
En una cirugía de corazón abierto tradicional, la recuperación para regresar a la vida cotidiana es de entre 3 y 3.5 meses. No se puede manejar durante 6 semanas debido a la esternotomía (que, en términos prácticos, es como una fractura de hueso), ni cargar objetos de más de 5 kg durante el primer mes y medio. Con la cirugía de mínima invasión, el tiempo estimado para volver a una vida normal es de aproximadamente 3 semanas, lo cual nos da una gran ventaja respecto a la cirugía tradicional, y no existen limitaciones para manejar o cargar objetos pesados.
¿A qué se refiere la rehabilitación cardíaca?
Es posible que hayas leído o que alguien ya te haya comentado al respecto. Antes de continuar, te comparto un dato muy importante: muy probablemente la mayoría de las complicaciones que se pudieron haber presentado ya quedaron atrás, y ahora es momento de enfocarte en tu recuperación.
La rehabilitación cardíaca es un programa adaptado de manera individual para ti después de una cirugía cardíaca, un infarto u otras formas de enfermedad cardiovascular. Incluye ejercicios, educación para ti y tu familia, y apoyo emocional, y está encaminada a optimizar la función cardiovascular y tu entorno para lograr una recuperación física y mental adecuada. Se inicia en el hospital después de la cirugía y continúa hasta que se optimiza la función cardiovascular; puede durar de 3 a 6 meses según el caso. Un experto en el tema ideará contigo un plan de rehabilitación adaptado a tus necesidades y orientado a recuperar la función según la operación que te hayan realizado. Las sociedades de cardiología, tanto locales como internacionales, recomiendan fuertemente la rehabilitación después de una intervención cardíaca para mejorar los resultados de la operación.
¿Qué alternativas existen a la cirugía de mínima invasión?
Cirugía estándar por esternotomía
La primera opción, y la más evidente, sería una cirugía estándar o tradicional a través de una incisión en medio del tórax, es decir, una esternotomía completa. Hay que recordar que con este abordaje podemos realizar una operación completa con excelentes resultados, y la mayoría de los cirujanos optan por esta opción. Si bien la incisión es más grande y la recuperación más lenta, la gran mayoría de los procedimientos se pueden realizar por esternotomía completa. Es importante recordar que el abordaje con el que tu cirujano se sienta más cómodo y tenga más experiencia también determinará la calidad de la cirugía y los resultados, así que tendrás que platicarlo con tus médicos. Los riesgos de esta opción pueden ser mayor sangrado, mayor tiempo de recuperación y mayor incidencia de infecciones ligadas al esternón.
Opción endovascular o transcatéter
Existen nuevas terapias que han avanzado conforme han crecido la tecnología y nuestra experiencia. Las terapias endovasculares o transcatéter son procedimientos que se realizan a través de una punción, usualmente en la ingle, con un catéter especial con el que podemos subir hasta el corazón y reemplazar una válvula enferma sin necesidad de abrir el tórax ni parar el corazón, como lo haríamos en una cirugía a corazón abierto. Con esta tecnología podemos abordar una serie de patologías, aunque es importante mencionar que no es para todo el mundo. Los procedimientos transcatéter más comunes, que también se consideran de mínima invasión, son:
- TAVI (reemplazo de la válvula aórtica transcatéter).
- MitraClip (reparación de la válvula mitral transcatéter).
- Reemplazo de la válvula mitral transcatéter.
- Reemplazo de la válvula tricúspide transcatéter.
Es muy importante recordar que las alternativas de tratamiento dependen de cada patología; aquí estamos tocando opciones generales relacionadas con la cirugía de mínima invasión. Para información detallada sobre las alternativas de cada enfermedad, habrá que revisar la información correspondiente y hablar con tu médico. Los riesgos de estos procedimientos generalmente se relacionan con un aumento en la incidencia de bloqueos de la conducción eléctrica del corazón, problemas neurológicos (transitorios o permanentes) y la necesidad de un marcapasos definitivo.
Tratamiento médico
Otra alternativa, para algunas personas que no desean someterse a una cirugía o cuya cirugía se considera de riesgo demasiado elevado, es el tratamiento médico óptimo. Este abordaje está más encaminado a atender los síntomas de cada paciente e intentar mejorar su calidad de vida. En términos generales, esta opción no cura la enfermedad, aunque sí puede manejar los síntomas con relativa efectividad. Si ya te han evaluado y te han recomendado considerar una cirugía de corazón, tal vez esta opción no sea la mejor para ti; no obstante, la decisión final sobre qué tratamiento seguir siempre es del paciente y su familia. Por eso la relación médico-paciente debe ser sólida y partir de la confianza mutua. Hay muchos aspectos a tomar en cuenta, como la edad, la fragilidad en general, la severidad de la patología y el riesgo de la cirugía. Los riesgos del tratamiento médico sin intervención se relacionan con la progresión de la enfermedad, la disminución de la calidad de vida y el riesgo de complicaciones como incapacidad o muerte.
Cirugía robótica
Es una variante de la mínima invasión, con la diferencia de que el cirujano opera desde una consola donde controla los brazos de un robot, colocados sobre el paciente. Es una cirugía con muy buenos resultados, y sus beneficios son similares a los descritos para la técnica de mínima invasión. Sin embargo, son muy pocos los cirujanos que han sido entrenados en estos procedimientos en México y América Latina. Suele ser más costosa inicialmente, aunque hoy en día los seguros de gastos médicos mayores ya están cubriendo estas intervenciones cuando se realizan en centros acreditados y con cirujanos especializados.
¿Cuánto cuesta una cirugía de corazón de mínima invasión?
De manera muy general, podemos hablar de un precio total, es decir, ya con todas las consideraciones que se comentarán, que oscila entre $480,000 y $880,000 pesos mexicanos (US$20,000 a US$45,000). Estos precios pueden ser considerablemente más altos dependiendo de varios factores. Como podrás imaginarte, es una pregunta frecuente en consulta, con respuestas variables. Dependerá de:
- El hospital donde se realice.
- El tipo de patología (si es una válvula o dos, reemplazo o reparación, etc.).
- El material utilizado durante el procedimiento.
- El tiempo en terapia intensiva (que en caso de complicaciones puede ser más prolongado), así como el tiempo total de hospitalización.
- La cantidad de médicos especialistas que participen en tu tratamiento.
Estos precios pueden variar. Por ejemplo, algunos procedimientos endovasculares como la TAVI (implante de válvula aórtica transcatéter) tienen actualmente un precio aproximado de $900,000 pesos, por el costo de las válvulas disponibles en el mercado. Aquí consideramos los precios aproximados de un procedimiento de mínima invasión desde el ingreso hasta que el paciente se va a casa; no se contemplan los estudios previos que se realizaron para llegar al diagnóstico ni las consultas con otros especialistas. Evidentemente los precios varían según cada caso y podrían escalar considerablemente, pero con lo anterior podemos darnos una idea global del rango de precio de estos procedimientos.
¿Puedo usar mi seguro médico privado?
Uno de los temas que mayor estrés te puede causar, sin lugar a dudas, son los costos y cómo pagarlos. No es un asunto menor: estamos hablando de costos generalmente muy elevados, así que discutiremos contigo las características de este proceso. En los hospitales privados de México, en la mayoría de los casos los pacientes están cubiertos por algún seguro médico privado (en caso de contar con él), por lo que solo deberías terminar pagando una fracción de la cuenta total, que puede oscilar entre el 10 y el 30% según el tipo de póliza contratada y las cláusulas de tu contrato. En ocasiones las personas optan por pagar directamente el 100% «de bolsillo»; claro está, esto depende de las circunstancias de cada quien. Mi recomendación es que conozcas bien la cobertura de tu póliza y la hables con tu familia y, posiblemente, con tu agente de seguros, para no llevarte ninguna sorpresa en caso de requerirla.
Las empresas de seguros suelen tener varias cosas en común (no necesariamente buenas). Finalmente, son empresas enfocadas en ganar dinero, así que buscan constantemente la manera de optimizar sus gastos; si encuentran la manera de ahorrar, incluso a expensas de tu situación particular o la de tu médico, lo van a hacer. En más de una ocasión nos hemos topado con situaciones desagradables en las que no se hacen responsables de ciertos gastos, tanto para pacientes como para médicos, enmascarados por «las letras pequeñas» de su póliza.
Un ejemplo son los honorarios médicos: cada empresa de seguros tiene un tabulador, una tabla en la que se asigna un costo o precio a un procedimiento o estudio (una cirugía, una tomografía o un ultrasonido). Dicho de otra manera, la empresa quiere decidir cuánto debe cobrar un médico por sus servicios. Los tabuladores que ellos tienen, por obvias razones, son realmente bajos y hasta cierto punto ridículos. En estos casos puedes toparte con dos situaciones:
- La primera, en la que el médico se adapta o ajusta a ese tabulador y decide cobrar únicamente lo que el seguro estipule.
- La segunda, en la que el médico no se adapta ni se ajusta al tabulador del seguro. En esta situación, generalmente es el paciente quien tiene que pagar la diferencia entre lo tabulado por el seguro y los honorarios del médico. Esto dependerá de cada situación particular.
Es importante que conozcas estos detalles para que, en caso de verte en una situación similar, estés preparado. Recuerda: en cuanto a los seguros médicos privados se refiere (todos), la casa nunca pierde.
Resultados, tendencias globales y alternativas
Los centros de excelencia en los que se realizan cirugías de corazón de mínima invasión han demostrado muy buenos resultados a largo plazo, con procedimientos seguros, de bajo riesgo y exitosos, que se han mantenido con el paso de los años bajo los estándares de calidad más estrictos. Como se comentó, los principales beneficios que parecen ser superiores a los de la cirugía convencional son:
- Menor sangrado y, por ende, menos transfusiones de sangre.
- Menor dolor.
- Recuperación más rápida y vuelta a la vida normal en menos tiempo de lo acostumbrado.
- Ninguna complicación ligada al esternón.
- Una cicatriz pequeña y más estética.
- Generalmente, menos tiempo en terapia intensiva.
¿Qué tendencias hay en la cirugía de mínima invasión?
En un futuro próximo, muy probablemente la tecnología avanzará, cada vez habrá más cirujanos entrenados en técnicas de mínima invasión y seguramente surgirán procedimientos innovadores en el campo. Actualmente contamos con varias técnicas para realizar reemplazos de válvulas de manera percutánea, con un procedimiento parecido a un cateterismo, sin necesidad de abrir ni parar el corazón. Se realizan con catéteres especiales a través de las arterias y venas de la ingle en la mayoría de los casos (aproximadamente el 90%).
La tendencia mundial parece mantenerse en esta línea. Conforme siga creciendo la experiencia en estos procedimientos, considerados también de mínima invasión, y con el avance de la tecnología y precios cada vez más accesibles, seguramente realizaremos cada vez más procedimientos de este tipo. Donde hay más experiencia actualmente es con las válvulas mitral y aórtica, aunque ya se realizan también en las válvulas pulmonar y tricúspide de manera segura y con buenos resultados. El futuro de esta joven especialidad híbrida parece fascinante.
La cirugía cardíaca de mínima invasión como una alternativa
La cirugía cardíaca de mínima invasión es una realidad hoy en día en nuestro medio. Estos procedimientos, realizados por manos expertas y equipos debidamente formados, tienen excelentes resultados y beneficios. En Cirugía de Corazón nos hemos esforzado por responder las preguntas que normalmente nos hacen en el consultorio, pero sabemos que aún puedes tener dudas después de tanta información. Por eso te invitamos a agendar una primera videoconsulta gratuita con uno de nuestros cirujanos para despejar todas tus dudas.
Estamos conscientes de que una cirugía de corazón es algo serio, que puede generar mucho nerviosismo y ansiedad, y de la importancia de estar bien informado para poder tomar decisiones. Consideramos de vital importancia recalcar que no existe sustituto para una relación médico-paciente sólida, basada en la empatía, el humanismo y una comunicación abierta. Debes aspirar a estas características como común denominador al momento de tomar decisiones tan importantes.

Acerca del autor
Dr. Alejandro Molina es cirujano cardiovascular y ejerce su profesión en Guadalajara, Querétaro y Hermosillo. Se especializó en cirugía cardiotorácica en la Universidad de Guadalajara, completó formación avanzada en cirugía cardíaca, cirugía mínimamente invasiva, cirugía robótica e intervenciones estructurales en la Universidad de Montreal, y realizó una especialidad en cardiología estructural y TAVI en el CHU de Burdeos, Francia. Realizó la primera reparación robótica de la válvula mitral en el Sistema de Salud Ángeles y la primera cirugía cardíaca robótica en Guadalajara.
Título de médico: Universidad Autónoma de Guadalajara, Cédula Profesional 5757260 · Cirugía cardiotorácica: Universidad de Guadalajara, Cédula de Especialidad 10768871 · Certificación vigente, Consejo Nacional de Cirugía del Tórax, n.º 447





