Sonda nasogástrica después de una cirugía de corazón: por qué se usa
La sonda nasogástrica después de una cirugía protege la recuperación de tu corazón.
Despertar en la unidad de cuidados intensivos cardíacos después de una cirugía de corazón puede ser desconcertante, y una de las primeras sorpresas que nota tu familia es una sonda delgada que pasa por la nariz hasta el estómago. Es la sonda nasogástrica y, aunque parece incómoda, cumple una función protectora específica durante las primeras horas de recuperación. En pacientes que se han sometido a un bypass de las arterias coronarias, un reemplazo de válvula o una reparación de la aorta ascendente, la sonda ayuda a que el aparato gastrointestinal descanse mientras el corazón y los pulmones se estabilizan. Entender por qué te la colocan, qué sensaciones puedes esperar y cuánto tiempo permanece ayuda a que tú y tu familia afronten el primer día posoperatorio con menos ansiedad y con una idea más clara de lo que hacen realmente cada tubo y cada cable de la habitación.
Qué es una sonda nasogástrica después de una cirugía
Una sonda nasogástrica es un catéter suave y flexible que una enfermera o un médico pasa con cuidado por una fosa nasal, por la parte posterior de la garganta, a través del esófago y hasta el estómago. Después de una operación cardíaca, casi siempre se coloca mientras todavía estás dormido en el quirófano, antes de que te des cuenta. Una vez colocada, la sonda se conecta a un recipiente recolector y a una succión suave que extrae el aire y el líquido gástrico, y mantiene vacío el estómago durante las primeras horas críticas de la recuperación.
Descompresión o alimentación: ¿cuál es la diferencia? El mismo dispositivo puede cumplir dos funciones. En el periodo posoperatorio inmediato se usa para la descompresión, es decir, elimina el aire y las secreciones acumulados para evitar que aumente la presión en el estómago. Más adelante, si tardas en volver a tragar, la sonda puede servir para administrar nutrición líquida directamente en el estómago. Tu equipo médico te dirá cuál de las dos funciones cumple cada día.
La sonda se fija a la nariz y la mejilla con cinta, y una pequeña marca en el tubo, a la altura de la fosa nasal, confirma que no se haya movido. El personal de enfermería revisa su posición con regularidad y escucha con un estetoscopio (auscultación) sobre el estómago después de introducir una pequeña cantidad de aire por la sonda para confirmar que esté bien colocada antes de iniciar cualquier succión o alimentación.
¿Por qué los cirujanos cardíacos colocan una sonda nasogástrica durante una cirugía de corazón?
La anestesia general y el uso de circulación extracorpórea ralentizan temporalmente las contracciones normales del estómago y los intestinos; esta afección se llama íleo. Cuando el tracto digestivo está inactivo, el aire que tragas y las secreciones gástricas se acumulan en lugar de avanzar. Si no se libera esa presión, puede empujar el diafragma hacia arriba, contra los pulmones y el corazón, justo cuando esos órganos son más vulnerables. La sonda nasogástrica evita esa acumulación al permitir que el estómago se descomprima continuamente.
¿Qué pasa si no se descomprime el estómago? La distensión gástrica sin tratar puede provocar vómitos mientras aún estás aturdido por la anestesia, y la aspiración de vómito hacia los pulmones es una de las complicaciones tempranas más graves después de cualquier cirugía mayor. Un análisis de referencia publicado en JAMA Network reafirma que proteger las vías respiratorias durante el periodo postoperatorio temprano es fundamental para reducir las complicaciones respiratorias, y eso es precisamente lo que ayuda a prevenir una sonda nasogástrica.
Los pacientes que toman medicamentos como aspirina antes de la cirugía, o que reciben sangre autóloga durante el procedimiento, también pueden tener una tendencia ligeramente mayor a la irritación gástrica. La descompresión mantiene relajada la pared del estómago y reduce la tensión en el tracto gastrointestinal en recuperación, complementando el trabajo que el equipo quirúrgico ha realizado en el corazón.
¿Cómo protege la descompresión gástrica tu recuperación después de un bypass?
El bypass de la arteria coronaria redirige el flujo sanguíneo alrededor de las obstrucciones causadas por la placa ateromatosa, y las exigencias metabólicas de la recuperación posterior son importantes. El cuerpo redirige energía para reparar el esternón, los sitios de los injertos y las incisiones, mientras el sistema digestivo pasa a segundo plano durante esta fase. La descompresión gástrica elimina la carga mecánica para que el intestino pueda reactivarse gradualmente sin tener que luchar contra una bolsa de aire atrapado.
¿Qué relación tiene esto con la respiración después del bypass? Un estómago distendido empuja el diafragma hacia arriba, lo que reduce la profundidad de cada respiración. Después de la cirugía, los pulmones ya necesitan apoyo: te pedirán que uses un espirómetro de incentivo y que tosas; un estómago lleno de aire dificulta esa tarea. Al mantener el estómago desinflado, la sonda favorece indirectamente la expansión pulmonar durante el primer día.
Este beneficio es especialmente importante para quienes también se sometieron a una angioplastia con balón en otros vasos o tienen afecciones cardíacas adicionales que requieren vigilancia estrecha en la unidad de cuidados intensivos. Eliminar la presión gástrica simplifica una variable en una recuperación que ya es compleja, y por lo general retiran la sonda en cuanto el estómago y el intestino muestran señales de volver a funcionar con normalidad.

Cuándo es necesaria la intubación nasogástrica después de una cirugía cardíaca
No todos los pacientes cardíacos reciben una sonda nasogástrica. Muchos pacientes que se someten a procedimientos más cortos y menos invasivos —incluidos algunos reemplazos valvulares transcatéter— se recuperan sin ella. La decisión depende de la duración de la operación, el uso de circulación extracorpórea, la salud gastrointestinal subyacente del paciente y de si el equipo quirúrgico espera un retorno lento de la función intestinal.
¿Quiénes tienen más probabilidades de necesitar la sonda? Los pacientes con diabetes de larga evolución suelen tener un vaciamiento gástrico más lento (gastroparesia) debido al daño nervioso, y la carga mundial de diabetes ha aumentado considerablemente en las últimas décadas; Tendencias mundiales de la diabetes desde 1980: un análisis combinado de 751 estudios poblacionales con 4.4 millones de participantes documenta este crecimiento. En estos pacientes, el estómago ya funciona con lentitud y la anestesia amplifica el retraso, por lo que la sonda se coloca de forma preventiva.
La sonda también es más común después de operaciones en la aorta ascendente o de procedimientos combinados en los que varios sistemas se ven sometidos a estrés al mismo tiempo. Tu cirujano te explicará antes de la operación si se espera que necesites una sonda, pero en muchos casos la decisión final se toma en el quirófano según cómo se desarrolle el procedimiento.
Qué esperar: inserción de la sonda nasogástrica y sensaciones inmediatas
Cuando te colocan la sonda mientras estás despierto —por ejemplo, si la necesitas varias horas después de la cirugía porque el estómago se ha distendido— sentirás muchas ganas de tener arcadas cuando pase por la parte posterior de la garganta. La sensación es desagradable, pero breve. El personal de enfermería te guía para que des pequeños sorbos de agua con un popote, porque el movimiento al tragar ayuda a dirigir la sonda hacia el esófago en lugar de la tráquea.
¿Me dolerá la garganta después? Es muy común tener dolor de garganta y sensación de congestión en la parte posterior de la nariz durante el primer día; por lo general, estas molestias disminuyen a medida que los tejidos se adaptan. La sonda es delgada y está hecha de un material suave, así que, aunque notarás que está ahí, la mayoría de los pacientes la describen más como una molestia que como un dolor agudo. Siempre debes informar si tienes molestias en la garganta o un dolor leve referido en el brazo por la posición durante la cirugía, para que el equipo pueda distinguir la irritación causada por la sonda de otras causas.
No podrás comer ni beber mientras la sonda esté conectada a la succión. El cuidado de la boca se vuelve importante: el personal de enfermería te dará hisopos humedecidos para los labios y la boca, y quizá te permitan comer pequeños trozos de hielo. Durante esta etapa, se monitorean en conjunto la aurícula del corazón y el estómago, ya que tanto el ritmo como la digestión son indicadores sensibles de cómo avanza la recuperación inicial.

Tiempo de recuperación con sonda nasogástrica después de procedimientos cardíacos
Para la mayoría de los pacientes cardíacos, la sonda nasogástrica permanece colocada de uno a tres días. El equipo vigila las señales de que el intestino está volviendo a funcionar: el drenaje por succión pasa de verdoso a transparente y luego disminuye de volumen, el paciente expulsa gases y el abdomen está blando. Cuando se presentan estos hitos al mismo tiempo, es momento de retirar la sonda.
¿Cómo deciden los médicos cuándo es seguro retirar la sonda? Retirarla demasiado pronto puede hacer que regresen las náuseas y la distensión; dejarla demasiado tiempo aumenta la irritación de garganta y retrasa el regreso a la alimentación normal. Los protocolos modernos de recuperación recurren cada vez más a herramientas de predicción estructuradas para estimar la evolución posoperatoria, y especialistas en metodología han publicado orientación actualizada —la declaración TRIPOD+AI: orientación actualizada para informar sobre modelos de predicción clínica que utilizan métodos de regresión o aprendizaje automático— que determina cómo se validan y presentan estas herramientas.
Si tienes aleteo auricular u otras alteraciones del ritmo durante el periodo posoperatorio temprano, es posible que te dejen la sonda un poco más de tiempo, porque la inestabilidad del ritmo y la digestión lenta suelen presentarse juntas. Una vez que te retiren la sonda y puedas beber sin náuseas, el equipo suele reanudar tus medicamentos habituales, incluida la aspirina cuando corresponda.
Alimentación por sonda nasogástrica después de una cirugía cardíaca: explicación del apoyo nutricional
Cuando el reflejo de deglución tarda en regresar, o si el paciente permanece conectado a un respirador durante más de uno o dos días, la sonda nasogástrica se utiliza para alimentar. Se administran cantidades medidas de nutrición líquida para que el cuerpo reciba las proteínas y calorías necesarias para la cicatrización de las heridas mientras se recuperan la boca y la garganta.
¿Por qué es tan importante la nutrición temprana después de una cirugía cardíaca? La recuperación de una esternotomía y de la colocación de injertos —ya sea un injerto venoso, arterial o autólogo— consume proteínas rápidamente. Sin una ingesta adecuada, el cuerpo descompone los músculos, lo que retrasa la recuperación y debilita la tos necesaria para despejar los pulmones. La alimentación por sonda cubre esta necesidad hasta que puedas tragar de forma segura. Estas son algunas señales típicas de que toleras bien la alimentación:
- Drenaje estable: los volúmenes residuales que se extraen antes de cada alimentación se mantienen bajos, lo que indica que el estómago se vacía según lo previsto.
- Sin distensión: el abdomen se mantiene blando y no sientes llenura ni cólicos.
- Ritmo regular: tu frecuencia cardíaca y presión arterial se mantienen dentro de los objetivos que el equipo estableció para el día.
El equipo de nutrición elige la composición de la fórmula y puede ajustarla si tienes apolipoproteína B elevada u otras alteraciones metabólicas. La alimentación se inicia lentamente y se aumenta de forma gradual; te retirarán la sonda cuando puedas comer lo suficiente por la boca para cubrir tus necesidades.

Cómo manejar las náuseas y las complicaciones de la sonda nasogástrica
Aunque la sonda nasogástrica suele ser segura, pueden surgir complicaciones, y las familias que saben qué observar pueden reportar los problemas a tiempo. Los problemas más comunes son irritación de garganta, hemorragias nasales leves en la fosa nasal donde está colocada la sonda y congestión sinusal que desaparece cuando se retira la sonda.
¿Qué síntomas requieren atención inmediata? Algunas señales no deben esperar a la siguiente ronda médica:
- Cambio repentino en la respiración: tos, sibilancias o una caída en la saturación de oxígeno pueden indicar que la sonda se desplazó hacia las vías respiratorias.
- Desplazamiento de la sonda: si la parte marcada se ha salido de la nariz, no la empujes de nuevo; llama a enfermería para que revisen su colocación.
- Drenaje con sangre o parecido a posos de café: esto puede indicar irritación estomacal y requiere una evaluación oportuna.
Los pacientes con una línea arterial para monitorear la presión arterial, o quienes se recuperan después de una valvuloplastia aórtica con balón combinada con cirugía, reciben vigilancia estrecha porque su estado vascular y respiratorio puede cambiar rápidamente. La buena comunicación entre el personal de enfermería y el equipo quirúrgico ayuda a reducir estos riesgos y ayuda a que la sonda siga cumpliendo su función protectora sin convertirse en un problema.
Cómo te retiran la sonda nasogástrica después de una cirugía cardíaca
Retirarte la sonda es un procedimiento breve que la mayoría de los pacientes describe como un alivio, aunque por un momento puede ser incómodo. La enfermera desconecta la succión, quita la cinta, te pide que respires y contengas el aire, y luego retira la sonda con un solo movimiento fluido. Todo el proceso toma solo unos segundos.
¿Qué pasa justo después de que te la retiran? Es posible que te dure un día el dolor de garganta y una leve ronquera; las pastillas para la garganta o los líquidos fríos suelen aliviar las molestias. Primero te ofrecerán sorbos de agua; si los toleras sin náuseas, avanzarás a líquidos claros, luego a alimentos blandos y después a un menú regular saludable para el corazón. El equipo seguirá vigilando tu ritmo cardíaco y tu respiración con la misma atención que antes, porque la recuperación no se detiene cuando te quitan la sonda.
Incluso si recibiste apoyo con ECMO mientras estabas despierto o tuviste cerca un desfibrilador externo automático como medida de seguridad durante las horas de mayor riesgo, te vigilarán con el mismo cuidado después de que te retiren la sonda. Que ya no tengas una de las líneas de soporte es una señal de progreso, no el fin de la vigilancia; el equipo de atención te explicará los próximos pasos a medida que recuperes el apetito y las fuerzas.

Cuidados posoperatorios de la sonda nasogástrica: qué debe observar tu familia
Para las familias, ver una sonda que sale de la nariz de un ser querido puede ser una de las imágenes más angustiantes durante la estancia en cuidados intensivos. Saber para qué sirve y por qué está ahí convierte ese miedo en observación útil. La sonda es temporal, cumple una función protectora y suele retirarse a medida que la recuperación avanza.
¿Qué deben hacer en realidad los familiares? Principalmente, dar tranquilidad y ayudar con medidas sencillas para que el paciente esté cómodo: humedecerle la boca, sostener el vaso con trocitos de hielo si están permitidos y avisarle a la enfermera si parece sentir más molestias que antes. No ajustes la sonda, no tires de ella ni intentes cambiarla de posición; incluso un tirón suave puede desplazar la punta del estómago al esófago o a las vías respiratorias.
A medida que avanza la recuperación, la sonda nasogástrica es uno de los primeros apoyos que se retiran, y ese día suele marcar el momento en que los pacientes empiezan a volver a sentirse como antes. Si tú o un familiar se van a someter a una cirugía de corazón y tienen dudas sobre qué esperar después —incluido cómo se planea la recuperación—, el equipo de Cirugía de Corazón, dirigido por el Dr. Alejandro Molina en Guadalajara, Querétaro y Hermosillo, puede explicarte tu situación específica. Agenda una consulta para hablar sobre el procedimiento, el proceso de recuperación y las opciones que mejor se adapten a tus circunstancias.






